Publicat a La Vanguardia

Rafa Quílez

Cambrils (Tarragona), 4 oct (EFE).- El músico reusense Fito Luri presentará el próximo día 6 en Barcelona su séptimo disco, «Cru», en el que por primera vez ha contado con un productor y donde apuesta por quitar elementos, convencido de que «menos es más» y de haber hallado una sonoridad en la que se instalará «bastante tiempo».

Con apellido de origen italiano, Fito Luri nació hace 47 años en Reus, aunque vive ahora en Els Pallaresos (Tarragona), y compone también para obras teatrales, compañías independientes y montajes de teatro familiar.

Tras estudiar en el Taller de Músics de Barcelona y especializarse en percusión, formó parte de grupos como Om, Cafè París o la Orquestra La Padrina, hasta que vio que estaba más cómodo cantando sus propias canciones.

Tras apostar por la autoedición, el año pasado la discográfica barcelonesa Kasba Music publicó su sexto elepé, «Planetes càlids», y con esta compañía ha repetido en el séptimo, «Cru», publicado en formato disco-libro de lujo con un libreto donde diferentes fotógrafos han ilustrado las canciones de Luri.

Todo el disco lo ha producido Pau Romero en los estudios Beat Garden de Barcelona y Fito ha contado con la colaboración del propio Pau Romero, que se ha hecho cargo de todas las guitarras e instrumentos de cuerda, a excepción del bajo, de Albert Domingo, y de la batería, de Adrià Mort.

«Ser gota d’aigua», «Mal al cos», «Entre el cor i el cel», «Cartes trobades», «Sara» o «Del cor a la boca» son algunas de las nuevas canciones, que Luri presentará el sábado, 6 de octubre, en el Ateneu l’Harmonia de Barcelona y que, también con su banda -dos guitarristas, bajo, batería y él-, llevará el 1 de diciembre al Casal Riudomenc de Riudoms (Tarragona).

«He encontrado mi lugar, el camino que me llevará a disfrutar del camino», ha dicho a Efe Fito Luri sobre un disco musicalmente tranquilo, sosegado y muy bien cantado que recuerda las «Canciones de amor desafinado» de Diego Vasallo, aunque al de Reus le viene antes a la cabeza Clara Peya, por «la dulzura con armonías tensas».

A su juicio, tras haberse autoproducido siempre, Pau Romero le ha ayudado a huir «de las montañas rusas» que eran sus discos anteriores para conseguir algo «más homogéneo y con la sonoridad que buscaba». «Es el primer disco que, tras acabarlo, no cambiaría nada», ha apostillado.

Y es que Fito Luri conocía el trabajo de Romero como guitarrista y productor y, tras enseñarle las canciones, se pusieron manos a la obra y en unos cuatro meses dieron cuerpo a «Cru», grabado con la máxima de «menos es más» y con una sonoridad en la que el de Reus reconoce estar «cómodo», y en la que «se instalará bastante tiempo», porque «lo que suena tiene mucho que ver» con cómo compone, con la guitarra.

Por eso, por esta comodidad, Fito solamente canta -voz principal y coros- en este disco, y así será también en directo, y dejará para los conciertos, como ha sucedido en «Cru», todas las guitarras, teclados y percusiones a Pau Romero, «un gran instrumentista» que toca «mejor» que Luri.

«En directo me concentraré en explicar historias», explica el autor de «Sempre fossis estona», que destaca en su nueva obra la canción «Del cor a la boca», compuesta a partir del libro «Collites migrades», de Sebastià Torroja, que «fue mayordomo del doctor Emili Briansó», que impulsó el Institut Pere Mata de Reus, dedicado a los enfermos mentales.

Pero, apostilla Luri, resulta que Torroja era también «una eminencia» que se encerró en el Pere Mata, donde hizo de maestro para los enfermos, y Luri ha cerrado el círculo grabando en directo esa canción, «con dos micros y la acústica de la sala», en el Pavelló dels Distingits del instituto mental reusense, en el que se inspiró Domènech i Muntaner para diseñar el Palau de la Música de Barcelona.

Y la segunda curiosidad del disco es que Luri envió las letras de las canciones a diversos fotógrafos, a algunos que incluso ni conocía, para que le enviaran un foto que plasmara qué les sugería, todas excepto «Sara», de Anna Surinyach, donde el proceso fue al revés y de la fotografía, que muestra a la compañera de Fito con un niño refugiado en brazos, surgió el texto. EFE